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Un fundamento de valor


Mateo 7.24-27


24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.


El director de mi seminario comentó una vez que construir algo que valga la pena requiere un fundamento firme. Por eso, un gallinero no necesita mucha base, pero a un edificio de oficinas de gran altura hay que erigirlo sobre toneladas de acero y concreto.

Lo más valioso que usted puede construir es su vida, que podría compararse a un rascacielos. Ningún fundamento es más fuerte o más firme que Jesucristo; por tanto, para construir de una manera sabia, usted debe...


Poner en prática la Palabra de Dios. Los creyentes construyen una estructura bíblica duradera mediante el estudio y la aplicación de la Palabra de Dios. Los principios y los mandamientos del Señor son el plano para una vida abundante.

Dar con sacrificio, perdonar de buena gana y amar sin medida (Hch 2.45; Ef 4.32; 1 P 1.22). El orgullo y el egoísmo no tienen cabida en esta edificación. El uso de estos como materiales de construcción da como resultado una choza que se tambalea, y que es susceptible al fuego.


Usar sus dones para glorificar a Dios. El Espíritu Santo ha equipado a cada creyente para servir al Señor. Necesitamos utilizar nuestro tiempo en esta Tierra con valentía, glorificando a nuestro Padre con nuestros talentos y recursos.

Compartir el evangelio. Hablar a otros de Jesucristo es el servicio más grande que podemos ofrecer a Dios y a nuestros semejantes. El Señor mismo nos ha llamado a esta tarea (Mt 28.19).


Los constructores del reino no crean monumentos para el placer del mundo. Más bien, levantan rascacielos espirituales que reflejan la gloria de Dios. La verdad es que muchos actos de obediencia son vistos solo por el Señor, pero Él recuerda y recompensa cada palabra y acción llena de gracia.

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