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Un ejercicio en cuanto al cuidado de Dios


Salmo 55.16-22


16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.

19 Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antig:uedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios. Selah

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él; Violó su pacto.

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.


Los hombros de Dios son lo suficientemente anchos como para llevar nuestras cargas. Es soberano del universo, así que, sin duda, es capaz de resolver los problemas que tenemos y satisfacer nuestras necesidades. Hoy quiero darle un ejercicio práctico que le ayudará a entregarle sus cargas.


Primero, tome una hoja de papel y escriba las cosas que le causan ansiedad. Descubrirá que hay una lista de asuntos que le roban la paz. Después, en oración, ponga cada una de ellas en las manos de Dios. Recuerde el Salmo 18.35, que nos dice que Él sostiene con amor a los creyentes.


Por último, mientras ora, visualice cómo pone la situación en las todopoderosas manos de Dios. Por ejemplo, imagine que le entrega al Señor las deudas que tiene, mientras le dice: “Padre, te doy mi preocupación por mis problemas económicos. Sé que me enseñarás cómo salir de deudas. Eres más que suficiente para manejar esto, y confío en que me guiarás”.


Algunas personas pueden oponerse a esta sugerencia porque ciertos movimientos pseudoespirituales tienen un método que llaman visualización. Pero aquí el término se refiere a las hermosas imágenes de las palabras a través de la Biblia, con las cuales Dios intenta ayudarnos a entender nuestra relación con Él. Este tipo de visualización crea una fotografía mental de Dios haciendo lo que dice que hará (Sal 55.22; Mt 6.25, 26).


Cuando haya depositado todas sus preocupaciones en las manos de Dios, rompa el papel. Al hacerlo, simbolizará la transacción que acaba de tener lugar: sus preocupaciones ya no serán suyas, de manera que, le pertenecerán al Señor.

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