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¿Por qué dudamos?


Santiago 1.1-8


1 Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.

2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.


¿Cómo caracterizaría usted su fe hoy? ¿Arriba un día, abajo el siguiente? El breve libro de Santiago contiene consejos prácticos para quienes fluctúan en su fe debido a circunstancias difíciles. Cuando empezamos a dudar de Dios y de su Palabra, somos empujados y lanzados como las olas del mar.


Santiago dice que un hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos, y no debe esperar recibir nada del Señor. Ser de doble ánimo es ir de un pensamiento a otro. Podemos comenzar sintiendo confianza plena en Dios, pero a medida que pasa el tiempo y la difícil situación continúa, podemos comenzar a dudar de que el Señor hará lo que ha prometido.


Dudar y cuestionar no es lo mismo. Cuestionar es tratar de obtener más información para comprender mejor lo que Dios ha dicho. Dudar, por otro lado, implica creer lo que pensamos, vemos o sentimos en vez de lo que sabemos que Dios ha dicho.


Es natural que cuestionemos cuando somos abrumados por un giro de los acontecimientos. Dios entiende nuestra lucha y quiere que vayamos a Él con nuestro dolor y confusión. A veces, tiene que desenredar nuestra mente recordándonos su verdad o su fidelidad para con nosotros en el pasado.


Aunque es posible que no entendamos todo lo que Dios hace por medio de nuestras pruebas, podemos confiar en lo que ha revelado: la prueba de nuestra fe produce perseverancia y madurez espiritual, y provee lo que necesitamos. Al recordar esto, podemos confiar en que el Señor logrará su buena y perfecta voluntad a través de la situación, y regocijarnos en cómo nos transformará.

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