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La palabra provechosa


2 Timoteo 3.10-17


10 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia,

11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;

13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;

15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia,

17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.


¿Por qué es necesario leer la Biblia? Para algunas personas solo es un libro arcaico que tiene poca relevancia hoy en día. Pero, para los creyentes, la Palabra de Dios es fundamental y transformadora. A los cristianos que viven en países donde las Biblias son ilegales, les encantaría tener el acceso a la Palabra que tenemos nosotros.


Considere cómo sería el mundo si Dios no nos hubiera dado su Palabra. Aunque todavía tendríamos el testimonio de la creación para decirnos quién es Él (Ro 1.20), nuestro entendimiento de Dios y de cómo seguirlo no sería tan claro. Las páginas de la Biblia contienen todo lo que necesitamos para vivir con fe, por medio del verdadero conocimiento de Dios (2 P 1.3).


Leer la Biblia tiene muchos beneficios. El apóstol Pablo describe cuatro maneras en que la Palabra de Dios es provechosa para los creyentes (2 Ti 3.16). Es beneficiosa para:


Enseñar. La Biblia tiene toda la verdad divina que Dios quiere que conozcamos. Usando las Sagradas Escrituras, profundizamos nuestra relación con el Señor, vemos la vida desde su perspectiva y entendemos cómo quiere que vivamos.


Redargüir. La Palabra de Dios es una luz que revela nuestros pecados, y una espada que traspasa y convence para que podamos confesar y recibir el perdón.


Corregir. La Palabra nos restaura y nos dirige a una vida de fe y obediencia.


Instruir en justicia. Las Sagradas Escrituras nos instruyen para permanecer en el camino de la justicia y madurar espiritualmente.


El resultado final de enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia es una vida fortalecida para vivir como el Señor desea. Con tanto que ganar, ¿por qué descuidar este precioso regalo de Dios?

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