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La omnipotente voz de Dios




Salmo 29


Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, Dad a Jehová la gloria y el poder.

Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

Voz de Jehová sobre las aguas; Truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas.

Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.

Voz de Jehová que quebranta los cedros; Quebrantó Jehová los cedros del Líbano.

Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.

Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;

Voz de Jehová que hace temblar el desierto; Hace temblar Jehová el desierto de Cades.

Voz de Jehová que desgaja las encinas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria.

10 Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre.

11 Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.



Desde la primera declaración de Dios en Génesis 1.3: “Sea la luz”, hasta las últimas palabras de Cristo en Apocalipsis 22.20: “Ciertamente, vengo en breve”, se demuestra la omnipotencia divina. La voz que lo creó todo controla el tiempo, las circunstancias y la naturaleza.


El Señor se sentó como Rey, trayendo juicio sobre toda la Tierra con el diluvio en los días de Noé, y sigue reinando sobre las tumultuosas convulsiones de este mundo. Aunque queramos imaginarnos una versión más blanda de Dios, sabemos bien quién es el Señor cuando aceptamos todo lo que la Biblia dice acerca de Él.


David compara la voz de Dios con una violenta tormenta que llega desde el mar con furia cubriendo la Tierra (Sal 29.3-9), pero también menciona que el Señor fortalece a su pueblo y lo bendice con paz (Sal 29.11). Todos los atributos de Dios se combinan a la perfección. Él es poderoso, pero amoroso y misericordioso, y a la vez justo y perdonador. Es por eso que podemos demostrar sumisión, reverencia y confianza en nuestro majestuoso Rey.


Ya sea en los días de Noé o en los nuestros, el mensaje es el mismo: “El Señor reina por siempre” (Sal 29.10). ¿Son el poder y el control de Dios un consuelo para usted o un motivo de preocupación? Es posible que su respuesta dependa de cuánto lo conoce y confía en Él. Como en cualquier relación, la confianza y la cercanía aumentan con la familiaridad y la experiencia. A medida que usted conozca a Dios por medio de su Palabra y experimente su fidelidad, aumentará su confianza en Él y anhelará el día en que el esplendor, la majestad y el poder de Dios sean conocidos en toda la Tierra.

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