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La grandeza de Dios


Isaías 40.12-26


12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?

13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?

14 ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?

15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.

16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.

17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.

18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?

19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.

20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.

21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?

22 El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.

24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.

25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.

26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.


Cuando piensa en Dios,  ¿qué le viene a la mente? Muchas veces, las personas lo visualizan de la manera que se adapta mejor a su necesidad o situación particular. Por ejemplo, una persona que lucha con el sentimiento de culpa, puede centrarse en el perdón o la santidad del Señor. Y alguien con sed de justicia puede insistir en la justicia del Todopoderoso.


La verdad es que el carácter de Dios abarca mucho más de lo que pudiéramos entender, o incluso tratar de explicar. Yo jamás intentaría resumir a un Dios tan asombroso en esta meditación devocional, pero es importante mirar la Palabra de Dios para tener una imagen precisa de Aquel a quien adoramos.


Hoy nos enfocaremos en un atributo: la grandeza del Señor. El pasaje de Isaías 40 nos dice que Dios es más grande que la creación (Isaías 40.12), porque fue por medio de sus manos que llegó a existir lo que vemos. Él es superior a las naciones o cualquier ídolo creado por el mejor artesano (Isaías 40.17-20). En realidad, está por encima del mundo y de toda la humanidad (Isaías 40.22, 23), sobrepasando incluso los cielos y las galaxias.


Los pensamientos y los caminos de nuestro Padre celestial son mucho más altos que los nuestros (Isaías 55.9), y más sublimes en comparación con lo que podemos entender. El Salmo 93.1 dice: “Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder”.


Reflexione en cuanto al Dios maravilloso que adoramos. Él de verdad es digno de nuestra alabanza, y debemos adorarlo con humildad. Después de todo, ¿quiénes somos para que desee nuestra amistad, al punto de enviar a su Hijo a morir por nuestros pecados?

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