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La generosidad que agrada a Dios



2 Corintios 8.1-7


1 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia;

que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.

Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,

pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.

Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios;

de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.

Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.


La segunda carta del apóstol Pablo a la iglesia en Corinto alaba a los creyentes macedonios por su generosidad. A pesar de su profunda pobreza y de sus grandes problemas, deseaban bendecir materialmente a otros. Por su ejemplo, sabemos que nuestro Padre se complace cuando...


Damos De acuerdo con la instrucción divina. El Señor ha dicho en su Palabra cómo debemos vivir. Quiere que basemos nuestras decisiones en principios bíblicos, en vez de en nuestra manera de pensar natural y egocéntrica. Mirar solo un cheque de pago o el saldo en la cuenta bancaria para determinar el tamaño de una ofrenda, no es confiar en Dios.


Damos A pesar de nuestra propia necesidad. Los macedonios eran pobres, pero no dejaron que eso les impidiera contribuir. Dieron de lo poco que tenían. El libro de Marcos habla de una viuda que dio sus últimas dos monedas de cobre, y fue alabada por su ofrenda al Señor (Marcos 12.42-44). No necesitamos tener dinero extra para poder dar; podemos confiar en que Dios es fiel para proveer.


Damos Para aquellos que nos alimentan espiritualmente. La Biblia nos dice que llevemos nuestras ofrendas a la iglesia, donde puedan ser usadas para promover el trabajo de Dios. El apóstol Pablo y otros pudieron evangelizar gracias al apoyo de la Iglesia en Jerusalén.


El razonamiento humano nos dice que no podemos deshacernos de nuestros fondos cuando la deuda parece demasiado grande o los ingresos demasiado pequeños. Pero la Biblia nos dice que confiemos en que el Señor proveerá para nuestras necesidades (Fil 4.19) y para dar con generosidad. ¿Vive usted de acuerdo con estos principios?

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