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El inquebrantable amor de Dios


Efesios 2.1-7


1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.


¿Se siente amado por Dios? Permítame formular la pregunta de otra manera: ¿Sabía que es posible creer en Dios y entender que Dios le ama, sin sentirlo en realidad? De hecho, lo contrario también puede pasar: podemos decir que amamos a Dios, sabiendo al mismo tiempo que nuestros sentimientos de afecto hacia Él son limitados.


Hay una variedad de razones por las cuales un cristiano puede no sentir el amor de Dios o afecto por Él, algunas de las cuales provienen de experiencias de la infancia. Quizás el amor estuvo ausente en el hogar, o tal vez no fue expresado con palabras o de manera práctica. La personalidad de un individuo también podría ser parte de la ecuación: algunas personas son por naturaleza expresivas, mientras que otras son más reservadas en sus emociones.


Aunque esta discrepancia entre el conocimiento y la experiencia puede ser angustiante, hay esperanza. Meditar en todas las formas en que Dios ha demostrado su amor por usted, y pedirle que le ayude a percibirlo, puede comenzar a mover esa verdad de su cabeza a su corazón. Recuerde que el amor es la naturaleza intrínseca de Dios (1 Jn 4.8), no algo condicionado por nuestros méritos. Y si usted ha sido adoptado en la familia de Él por medio de la fe en su Hijo, Dios ha elegido colmarle de su bondad en Cristo.


Creer y aceptar que es amado por el Padre influirá sus sentimientos hacia Él. Comprométase a conocerlo de manera más personal por medio de su Palabra, y su amor por el Señor comenzará a crecer. Al pasar tiempo con Él en las Sagradas Escrituras y en la oración, descubrirá que el dicho “conocerlo es amarlo” es, sin duda, cierto en lo que se refiere a Dios.

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