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Dios, nuestro amigo


Juan 14:21-26 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

25 Os he dicho estas cosas estando con vosotros.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.


La Palabra de Dios está llena de muchas promesas asombrosas, y el pasaje de hoy no es una excepción. Es difícil para nosotros comprender la magnitud del compromiso del Señor con quienes lo aman y lo obedecen. Pero miremos lo que promete sobre quienquiera que sea su seguidor: “Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn 14.23).


Esta es la relación más preciosa y estrecha que podríamos tener. ¡Y es asombroso saber que este vínculo personal es con el Todopoderoso y Soberano Creador de todo! He aquí algunas maneras de alimentar esta bendición tan maravillosa:


BUSCAR UNA RELACIÓN ESTRECHA CON DIOS. Aunque el amor de Dios es derramado en nuestro corazón en el momento de la salvación a través del Espíritu Santo, nuestra comprensión de ese amor aumenta a medida que llegamos a conocerlo por medio de su Palabra (Ef 3.17-19).


MANTENER UNA RELACIÓN ESTRECHA CON DIOS. Para lograrlo, debemos ser obedientes a la Palabra de Dios. Cuando desobedecemos o vamos tras algo que no sea el Señor, nuestra comunión con Él se fractura (Sal 66.18).


COMUNICAR LA BUENA NUEVA ACERCA DE LA RELACIÓN CON DIOS. El mayor regalo que podemos dar a otras personas es una visión de nuestra amistad con Dios. Al escucharnos hablar de nuestra relación con Cristo, el Espíritu Santo puede usar nuestras palabras y nuestro ejemplo para despertar en nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, la necesidad de tener tal conexión con Dios.


¿Qué está haciendo usted para acercarse más al Señor? ¿Y cómo está ayudando a otros a tener el deseo de conocer a Dios?

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