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Cómo lidiar con el desánimo


Salmo 42.1-8


1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

8 Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. ¿Cómo vencer el desánimo?  He aquí nueve consejos:


1. Examínese. Hágase una autoevaluación para determinar la raíz del problema.


2. Reconozca que está desanimado. Esto es algo fácil de evitar, ignorar o negar; sin embargo, evadirlo no le permitirá crecer.


3. Identifique por qué se siente desanimado, y luego enfrente la causa de su desánimo.


4. Tenga en cuenta la naturaleza del desánimo. Las desilusiones van y vienen, pero el desaliento es una reacción que podemos afrontar de otro modo.


5. Comience a meditar con frecuencia en las sagradas escrituras. La verdad de Dios puede ayudarle a evaluar con precisión lo que siente.


6.  Lleve en oración al señor su desaliento. Pídale que le muestre lo que quiere enseñarle en cuanto a este aspecto de su vida.


7. Enfóquese en el señor, no en su situación. Pídale que le ayude a ver la desilusión  y las lecciones que trae consigo desde la perspectiva de Él.


8. Vea la causa como si viniera del Señor. Al entender que Dios permite las tristezas, podemos encontrar una razón para las dificultades.


9. Declare estas tres cosas: El Padre está conmigo en el dolor; tiene el control de mi vida, y ha permitido esto por una razón; es un Dios bueno, que no permitirá que esta tristeza sea en vano. Trate de declarar estas verdades en voz alta.


El desánimo puede parecer bastante inofensivo, pero no subestime su poder. Si se mantiene vigilante, puede evitar una trampa mortal. Así que, anote estos nueve pasos en una tarjeta, y luego revise la lista cada vez que el desánimo comience a apoderarse de su mente.

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